Por qué creerle al DANE?

Desde los movimientos revolucionarios, pasando por el Vaticano, futbolistas, chanceros y políticos, hasta empresarios y académicos, se escuchan continuamente expresiones de inconformidad respecto a la información ofrecida por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) de Colombia.

La queja no es nueva (y no tiene mucha relación con el reciente desfile de problemas asociados a esta institución), hace cerca de 12 o 15 años que recuerdo protestas y denuncias continuas contra esta entidad. Cuando esto ocurre, los gobiernos las solucionan con destituir a su representante en la dirección.

El hecho que toda la sociedad, mediante sus representantes (el revolucionario, el vaticano, el futbolista, el chancero, el político, el empresario, el académico) se queje de una institución al unísono, o por turnos, no puede pasar desapercibido. O el DANE esta mal o la sociedad y sus representantes estan mal.

Yo creo que en este caso es la sociedad y sus representantes los que están mal. Considero que es MUY difícil que una sola entidad gubernamental, pobre y maloliente (porque las oficinas del DANE-Bogota tienen un olor desagradable), logre organizarse de tal manera que pueda ir en contra de toda la sociedad y sus representantes al mismo tiempo.

Usted como ciudadano, no espere que el DANE le ofrezca información que lo haga feliz. El ejercicio de recolección, procesamiento y divulgación de información estadística es un servicio público, no privado. Usted no puede escoger que información le gusta o no del DANE. Por pobre y maloliente que sea la institución, en su objetivo no está hacer feliz a nadie, ni siquiera al gobierno, que es su jefe.

Pelear con el DANE es un ejercicio retórico, sirve para salir en los periódicos y alejarse de la oscuridad de la oficina del consultor económico, ministro, académico, o del confesionario, o de la banca de futbolista. Después de esto, el mencionado representante de la sociedad, regresa a su aburrido trabajo de esperar a que la institución divulgue una nueva cifra de su interés.

Preste atención a lo siguiente, cada vez que el DANE ofrece una cifra estadística brinca una rana a decir que el DANE esta engañando al país, y aprovecha para salir en el periódico o escribir una columna de opinión económica. Si es una cifra de empleo/desempleo sale la rana sindicalista, si es una cifra de producción sale la rana industrial, si la cifra es de cobertura de servicios a cargo del Estado sale la rana ministro, si la cifra es de inflación sale la rana banquero, si la cifra es inusual sale la rana académica, si la cifra es de SIDA sale la rana del Vaticano y si la cifra es de joyería y relojería sale la rana futbolista. Todos estos representantes de la sociedad lo que quieren es que no los pierdan de vista, y salir en los periódicos, a ellos no les importa que la información del DANE refleje la verdad, y menos cuando va en contra de sus intereses.

Entonces, por qué creerle al DANE? Créale al DANE, aunque le diga algo que no le gusta, porque es la única institución que recolecta sistemáticamente información económica en el país, y en esta recolección no puede manipular cada fuente de información para hacer feliz a un sector en particular. La información agregada y medianamente desagregada que proporciona el DANE es un indicador de muchos individuos y no la verdad de cada uno. Reciba la información estadística del DANE como una señal de muchas cosas que ocurren al tiempo y no espere encontrar su parte en esta señal.

Propuesta: Para mejorar las cosas, la institución de recolección, análisis y divulgación de estadísticas de Colombia podría cambiar hacia ser una institución que dependa del Estado y no del gobierno de turno. Esto reduciría a la mitad las críticas, que en un 25% vienen del mismo gobierno, y otro 25% vienen de contradictores del gobierno.

Como en Colombia el Estado y el Gobierno desafortunadamente son lo mismo, una manera fácil de evolucionar en la dirección propuesta es que, al menos, el director del instituto no cambiara cada gobierno. Y que la institución estuviese “vigilada” por una especie de mesa directiva que tampoco cambie cada gobierno; incluso los miembros de esta mesa directiva podrían ser los mismos representantes de la sociedad: un revolucionario, un cura, un chancero, un futbolista, un político, un empresario y un académico.

Una respuesta a Por qué creerle al DANE?

  1. Afirmaciones interesantemente simplistas. De hecho, formuladas en términos de estadística mediocre (como suele comportarse la estadística: “si usted tiene dos gallinas y yo ninguna, cada uno tiene una”): el fenómeno se divide en ranas interesadas saltarinas y en inteligencias matemáticas asépticas y suprahumanas. Usted mismo se ha dejado engañar por la actitud de quienes, como ranas, saltan con cada informe, seguramente patrocinados por los periodistas que están mucho más interesados en que alguien salte. ¿Y quién cuestiona el rigor y la metodología (por donde se termina colando la espantosa ideología que a su mercé le da pesdillas) con los que se llevan a cabo los estudios? Cuestionarlos bien, claro, porque sí hay ranas que dicen “solo encuestan a los ricos”. Igual no importa: la metodología siempre puede cuestionarse, porque normalmente sirve para dejar de comer cuento. Las estadísticas del DANE y de cualquier entidad estadística tienen una cantidad de contenido de fibra que uno come pero realmente no digiere, como cuando come pan integral.

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